Nosotros

Nuestra Familia

En 2006, mi esposo Fabrizio y yo, ambos italianos de Milán, decidimos embarcarnos en una nueva aventura en Salta. Como arquitecta, después de años de proyectos en Milán y Londres, mi llegada a esta tierra significó un cambio profundo. Lo que comenzó como una restauración personal se convirtió, casi sin darnos cuenta, en el alma de Finca Valentina. La casa que fue nuestro hogar se transformó en un espacio donde recibir viajeros y compartir la esencia del norte argentino.

Fabrizio, por su parte, encontró en los paisajes de la región —y especialmente en la inmensidad de la Puna— su inspiración para fundar Socompa, un operador turístico que con el tiempo se ha consolidado como uno de los más prestigiosos de Salta. Con un enfoque en la calidad y la profesionalidad, ha llevado a los viajeros a descubrir los rincones más asombrosos de Salta y Catamarca, con expediciones que atraviesan los desiertos más remotos.

Desde su apertura en 2008, Finca Valentina ha crecido con un propósito claro: ofrecer hospitalidad de excelencia en un entorno familiar. Nuestra familia se ha ampliado, no solo con nuestros hijos, sino también con el equipo que ha sido parte de este sueño. Juntos hemos construido un espacio donde la calma, la buena cocina y la conexión con la naturaleza crean una experiencia única para cada huésped.

Hoy, nuestra vida transcurre entre Argentina e Italia, donde seguimos persiguiendo nuevos desafíos. En los próximos años, presentaremos nuestro propio Nebbiolo, un vino que nace en nuestro viñedo y que refleja la pasión por lo que hacemos. Además, estamos restaurando Borgo Cà del Becca, un sitio con historia en nuestra familia, llevando allí el espíritu de Finca Valentina y manteniendo vivo nuestro sueño.

Los Esperamos

Valentina, Fabrizio, Sofia y Alessandro

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